domingo, 29 de julio de 2012
AUTOCELEBRACIÓN
En la noche del martes 24 de Julio, en la sala del Colegio de Veracruz, los escritores humoristas Armando Fuentes Aguirre (Catón) y Ramón Durón Ruiz (El Filósofo de Güemes), conocidos de todo mundo, recibieron de manos del gobernador Duarte el reconocimiento Honoris Causa de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) cuyo Rector: Guillermo Zúñiga Martínez, impulsó con gran éxito. El maestro Zúñiga, por conducto de nuestro mutuo amigo Uriel Rosas, me invitó a decir una dedicatoria inicial para el evento, para lo cual me pulí y cumplí, creyendo que sería tema de comentario, pero nada. Todas las notas del día siguiente se refirieron a todo menos a lo que yo dije. El único homenaje que recibió mi texto, fue el hecho de que Catón me lo pidiera, cosa que me enalteció y le agradezco de corazón.
Pero como yo estoy muy orgulloso de mi texto, pues me van a perdonar que se los ponga en letras de molde por conducto de El Heraldo de Xalapa, para auto celebrar mi mamotreto. Aquí les va:
Hace 2,345 años Aristóteles escribió su tratado “Del Sentido y lo Sensible” y fue el primero que se sorrajó todo un ensayo sobre los cinco sentidos de que disfruta el ser humano. Tal vez sus coetáneos tenían sólo cinco sentidos, pero lo que es ahora tenemos muchos más que saltan a la vista y nadie puede negar, a saber: el sentido del equilibrio, el sentido común, (no todos), el sentido térmico, el sexo sentido, el doble sentido y para no seguir enumerando innecesariamente, el sentido del humor, que es al que me quiero referir en concreto.
Ya el mismo Aristóteles observó que los sentidos tienen residencia en el alma humana mediante función y órgano, ejemplo, oír > orejas. Mirar > ojos. Sexo > sexo… Humor > cerebro, boca, dientes, esófago, estómago, diafragma y esfínteres.
Hay sentidos que funcionan aún estando en la más absoluta soledad como la vista, el olfato, el tacto, el equilibrio. Pero hay algunos que sólo funcionan en sociedad como el sexo sentido y el sentido del humor. El que echa a andar el sentido del sexo en soledad, es un puñetero, y el que se ríe solo es un pendejo.
La risa es tan social, que hasta en su forma más elemental requiere de otro: nadie puede hacerse cosquillas sólo. Necesita de otro u otra para divertirse.
Por eso el buen humor, la risa, siempre está dirigida a los demás, no es egoísta, es compartida, es un acto civilizado de amor al prójimo. La risa es una forma de redención más pura y sana que el sufrimiento.
Los individuos que conformamos la sociedad, muchas veces sin darnos cuenta, le vivimos agradecidos a dos clases de seres humanos: a los que nos sirven la mesa y a los que nos hacen reír. Habrá otros: los que nos emocionan, pero estos estarán siempre en tercer lugar. Los que nos gobiernan recibirán nuestros impuestos, pero nunca nuestro agradecimiento; para explicarlo, decimos que lo que hacen por nosotros es su obligación ni más ni menos.
Muchos científicos han llegado a la conclusión de que el amor a la madre es el amor a la teta y nada más, a la mama… ni el nombre varía mucho de mama a mamá. Uno podrá sentir respeto por los héroes, adoración por los santos; pero gratitud, gratitud sólo por los cocineros y los cantineros. ¿Quién no ve aquí con agradecimiento a Pepe Ochoa, el de La Sopa? ¿A los Buché de La Casa de Mamá? (de la mamá de ellos) ¿A Raquel Torres de la Churrería del Recuerdo? ¿Quién no recuerda con gratitud a Conchita Vásquez de Ruiz la de El Tamalito? ¿A doña Fallita Murillo de los banquetes pantagruélicos? ¿A Chico Julio, a Sanctorum, el de Las Palomas? ¿Al prodigioso Negro Uscanga que mereciera un honoris causa de la torta de mariscos o el premio Nobel de la jaiba rellena?
Pues así también la gratitud de los hombres se muestra compulsivamente hacia quienes nos regalan una sonrisa, una risa y una carcajada. La sociedad vodevilesca ha visto con gratitud a Medel, a Palillo, a Cantinflas; la sociedad un poco más refinada le vive agradecida a Tin Tán, a Derbez. La gente de letras reverenció con gratitud a Cervantes, Jardiel Poncela, a Álvaro de la Iglesia, a Ibargüengoitia, a Germán Dehesa. Quien hace humor no es cicatero ni estreñido, es dadivoso y compartido. Por eso Armando Fuentes Aguirre, Catón, se merece nuestra gratitud y Ramón Durón Ruíz, él último exponente del legendario Filósofo de Güemes, también se ha ganado nuestra gratitud.
domingo, 17 de junio de 2012
CUCHICUCHI
-El hombre que no tiene suerte con las mujeres, ¡no sabe la suerte que tiene!- Nos decía sabiamente Manuel Pomares Monleón, un viejo maestro español que impartía literatura en el colegio preparatorio, allá por la mitad del siglo pasado. De los republicanos que huyeron de España, para refugiarse en México, sabía muy bien lo que nos enseñaba. Los alumnos que hicieron de su comentario una forma de vida, ahora les viene completamente guanga la recomendación de doña Josefina Vásquez Mota de castigar la abstinencia sufragista con un mes de abstinencia conyugal. Que si no por la sabia enseñanza, por el paso de los años, porque los que la oímos en aquel entonces, ahora estamos en plena senectud y pisando el umbral de la decrepitud, así que por razones matusalémicas, también nos viene floja la recomendación. Pero doña Josefina se soltó el pelo; de pronto la sugerencia la descubre como una verdadera mujer que sabe lo que tiene entre manos, y sabe cómo se puede manipular a un hombre en condiciones físicas óptimas de meter el voto en la urna sin que le tiemble el pulso y sin equivocarse de ranura. La recomendación la salva, la redime de su apariencia monjil, la hace cambiar su imagen ante los mexicanos, no sólo ante las mujeres a las que se dirige con tanta vehemencia, sino ante el género masculino del que se ve que conoce sus entretelas. Lo que hubiera parecido una procacidad, aunque dicha de manera eufemística, la enaltece; muestra con ello su poder, la fuerza de la feminidad y de la sapiencia en las artes cuchicuchiescas. De pronto lanza en Veracruz un salpicón de feromonas, envidiables e imposibles para los otros candidatos. El mensaje, si se observa con cuidado, apunta a un género y da en el blanco en el otro. A los varones de momento nos causó hilaridad, pero la risa en este caso, cómo lo atinó Freud, es por no llorar, es porque ella parte de un conocimiento previo: El “cuchicuchi” en los hombres es una necesidad más que mensual, quincenal como los sueldos de burócratas… que digo quincenal, semanal como la raya sabatina de los operarios… que digo semanaria, el cuchicuchiplanchado en muchísimos casos y casas es terciado, como las calenturas palúdicas, y a veces diario. El conocimiento de esa idiosincrasia nacional la sitúa en una posición ventajosa, sabe que la mitad de los sufragistas del padrón son perfectamente manipulables, controlables, chantajeables de manera dirigida y precisa. ¿A qué está dispuesto un asalariado para ganarse un día de salario mínimo? ¿A qué un albañil para recibir la raya sabática y gastársela en refino? ¿A que un burócrata por una quincena? ¿A que un diputado por un mes de dieta? Eso, lo sabe doña Josefina aunque no esté dispuesta a explicárnoslo de de manera detallada. Pero nos basta con lo que dijo, porque atrás de sus palabras hay todo un tratado sobre la sexualidad del mexicano, y de la sabia dosificación que las mexicanas saben hacer y la difieren por subordinación, obediencia, u otra emoción humana muy explicable y respetable en este país donde la resignación como la esperanza, además de ser un color simbólico en la bandera, es fe religiosa y una compulsión aleatoria para comprar el melate y sacarse la lotería… sin trucos.
Por otra parte, un mes sin cuchicuchi, en caso de darse, es una crueldad, un suplicio que no es admitido ni en los reclusorios de alta seguridad, porque hasta ahí están bien instituidas las visitas conyugales que, si bien se programan semanariamente, permiten privilegios para acortar la frecuencia mediante módicas cooperaciones, y según se cuenta, hasta con salidas nocturnas rigurosamente vigiladas a tubódromos y cabalgódromos de previa y segura contratación, para custodios asignados y reos de lesa salud pública, pero de sana cuchicuchiplanchada.
¡Y si vivir fuera del presupuesto es vivir en el error! ¡Pues vivir fuera de la señora es no vivir! Es ser un don nadie, es ser un cero a la izquierda… que digo cero… es ser un pendejo a la izquierda. ¿Quién se va a exponer a vivir fuera de la señora un mes entero? Dígamelo usted o usted que a esta hora ya está sintiendo las urgencias de llegar a casita, como dice la canción: “Dichoso el hombre casado, saca la mano y ahí está”.
Juro y perjuro que este primero de julio, iré convencido a votar pensando fervorosamente en doña Josefina, a ver si así mi mujer me propone terminar con la ya la vieja costumbre de dormir como panelas cosautecas: culo con culo.
domingo, 10 de junio de 2012
BATALLA POR UN CASACRÓN
El poder que alguna vez tuvo el Ejecutivo de la nación mexicana, desde hace cuatro sexenios se ha venido diluyendo, ahuecando, vaciando, hasta quedar en una mera figura de ornato, como la del rey de España que ya no sirve para nada, aunque pretenda confirmar su poder matando elefantes. El último presidente que heredó el dominio del cargo fue Salinas, y ya no venía completo, este tuvo que pelear los desperdicios con el EZLN, lo que pudo rescatar lo desperdició convirtiéndolo en pesos, repartiéndolo entre sus familiares y testaferros, y compartiendo con su mal consejero Córdova Montoya. Pudiera señalarse como fecha de quiebre de su dominio, de manera precisa el día 23 de marzo de 1994, con la dolorosa muerte de Luis Donaldo Colosio. A partir de ahí, la fuerza del ejecutivo se derramó como agua entre los dedos, empapando de poder a otros que aprovecharon la situación. Zedillo, ni siquiera salió como el “as” de la manga; respetando la metáfora podríamos decir que fue un modesto siete de bastos que, sirvió para encubrir el crimen nunca aclarado, y a la mafia organizada atrás de él y que, con el tiempo ha ido notándose al ejercer la fuerza que se le escapó de las manos al Ejecutivo. El derrumbe del partido que había ocupado la silla presidencial por más de setenta años, fue ocasionado en buena parte por esa devaluación de la figura presidencial. Fox, de buena presencia, pero sólo eso, llegó con ínfulas de dictador, llamó chiquillos y chiquillas a los diputados y senadores del Congreso de la Unión, en su primer discurso de toma de protesta, y después se fue a festejar la “ascensión” nada menos que al castillo de Chapultepec, como en los buenos tiempos de Iturbide, de Santa Ana y de Maximiliano. El mensaje enviado con ese evento fastuoso inaugural, fue justamente un aviso al pueblo de que el gobierno foxiano sería de oropel y relumbrón. También fue como de burla y relajo, el pueblo lo tildó con los peores epítetos y, de paso a su señora, ambos acabaron defendiéndose como gatos panza arriba, y hasta una cuasi periodista argentina se atrevió a desacreditarlos. El poder por el que tanto habían luchado jamás lo tuvieron, se había movido a las cámaras del congreso y dentro de ellas a unas cuantas manos, una buena parte de esa fuerza pasó a los partidos políticos, a la agrupación de gobernadores CONAGO, a los millonarios mexicanos y extranjeros de siempre, y al crimen organizado. Los aires de esperanza de que el cambio del partido en el poder sería un cambio en la política nacional, se fueron al excusado. Con el control de las maniobras electorales fraudulentas, el partido recién estrenado en la silla presidencial, logró un segundo golpe que a nadie dejó contento; a Calderón lo menos que le llamaron en su cara fue “espurio”, sin ninguna fuerza ni figura, no pudo acceder al recinto de la cámara de diputados para hacer la protesta de ley. Tuvo que entrar furtivamente por algún resquicio del edificio, y a partir de ahí, ni siquiera los tradicionales “informes” de gobierno anuales pudo leer en el recinto camaral, necesitó inventarse la entrega de los ilegibles mamotretos en medio de modestas solemnidades y, largarse a hacer su fiestecita privada a algún rincón, donde los lambiscones de siempre le aplaudían a destajo.
Actualmente, el Poder Ejecutivo no tiene nada qué hacer, la fuerza está diluida en muchas manos. Los candidatos actuales o son miopes o están siendo empujados por una inercia histórica que ha dejado de tener vigencia; en la actualidad es más importante ser dueño de una televisora, de una cadena de periódicos, de un supermercado, que ser presidente de la nación; tiene más poder un banquero, un líder obrero, un mafioso y hasta un peta, que el mismísimo presidente de la república mexicana. Así que ¿Qué pelean nuestros candidatos? Se están desgreñando por un cascarón, sólo por el recuerdo de que alguna vez fue la única manera de hacerse rico, o de servir al pueblo, que ahora ya ni para eso sirve y no digo de buscar el equilibrio, la justicia, la distribución equitativa de la riqueza, que sigue siendo asignatura pendiente de todos los que han pasado por el inútil cargo de presidente.
Creo que más les valdría hacer campaña para lograr un puesto de huevos entre los locatarios del mercado de la Merced, ahí cuando menos los cascarones tienen adentro clara y yema.
jueves, 17 de mayo de 2012
HIJOS PUTATIVOS
En Veracruz ha privado la curiosa costumbre de adoptar personajes, nada más porque los rodea la fama, concediéndoles títulos virtuales de adopción, doctorados honoris causa, cargos públicos, estatuas, nombres de calles, gubernatura, santidad y, toda clase de reconocimientos que, los verdaderos veracruzanos no recibimos porque en su mayoría somos mediocres e intrascendentes. Será que se sigue a la inversa el dicho bíblico de que nadie es profeta en su tierra, de modo que puede enunciarse así: Todo profeta es veracruzano.
Carlos Fuentes no fue veracruzano, su padre vivió una temporada en el puerto jarocho y por eso algún día, el escritor dijo que se sentía veracruzano y que amaba a Veracruz, lo expresó solamente para halagar el ánimo de la paisanada en un evento en el que los intelectuales de aquí le rendían pleitesía y le hacían genuflexiones literarias. Como todo mundo sabe, don Carlos Fuentes nació en Panamá y ahora resulta que es jarocho por adopción.
Otro hijo putativo de jarochilandia, es Agustín Lara, porque él se dijo de Tlacotalpan; a partir de su dicho, hasta un museo hicieron en La Perla del Papaloapan. Después de muerto, se descubrió que había nacido en el Distrito Federal porque allá estaba su acta de nacimiento y ahí mismo tuvo que inscribirse su acta de defunción. La putatividez o como se quiera llamar a esa costumbre de allegarse hijos putativos, la vi también en Granada, España, donde un modesto comerciante de cajitas musicales que tocaban la canción de Lara que lleva el nombre del lugar, me porfió que Agustín era de ahí mero y hasta me dio el nombre de la calle en donde había nacido. Los jarochos y los granadinos, nos adornamos con un timbre prestado.
María Joaquina de la Portilla Torres, conocida mundialmente como María Grever, no nació en Jalapa, por mucha carta de naturalización que le rindamos todos los jalapeños y veracruzanos, nació en Guanajuato, pero todos nos adornamos con el falso paisanaje, que mejor estaría si lo hubiera aceptado, pero se sabe que ella lo rechazó duramente, porque siempre tuvo un mal recuerdo de su paso por Jalapa a donde vino una vez y jamás retornó.
A Germán Dehesa también le endosamos la reuma de ser veracruzano, sólo porque su apellido nos sonaba igual al de aquel don Teodoro que desgobernó el Estado durante diez y nueve años el muy eterno: desde 1892 hasta 1911 y se tuvo que ir al mismo tiempo que don Porfirio, que si no, se sigue de frente. Germán, extraordinario humorista, escritor y descriptor de la vida doméstica, nunca negó, el parentesco con don Teodoro ni su veracruzanismo, pero se cuidaba muy bien de afirmarlo; cuando se le preguntaba al respecto sonreía y no respondía ni con un si ni con un no. Germán era del D.F.
Patricio Chirinos Calero, que fuera gobernador del Estado del 92 al 98, es de Tamuín, San Luis Potosí, pero como está tan cerca de Pánuco, Ver., pues lo hicimos gobernador. Sus contendientes políticos le sacaron los trapitos al sol en tiempos de la contienda electoral, y exhibieron su acta de nacimiento, tomada copia del registro civil de aquél pueblecito de la huasteca potosina, pero como ya iba encarrerado el gato, los ratones tuvimos que aguantarnos. No fue mal gobernador, vistos los siguientes, algunos veracruzanos de verdad hubiéramos preferido dos chirinos a medio tío fide, a quien nadie discutió su nopaltepedez.
Otro nacido en el D.F. que fuera gobernador de Veracruz, lo es Miguel Alemán Velasco. Cuando nació, su papá que si era oriundo del Estado, trabajaba en la Secretaría de Agricultura y Fomento en México D. F. Cuando algunos veracruzanos le fueron a suplicar que viniera a gobernar su Estado natal, él debió aclarar que no era de aquí, que su acta de nacimiento estaba en la capital del país, pero lejos de eso se dejó querer. Aunque algunos de los que fueron a rogarle se arrepintieron después, la mayoría de los paisanos lo reconocen como jarocho, y más después de que se bautizó en las aguas recalentadas de Laguna Verde. Dicen que desde entonces brilla en la oscuridad.
El santo jalapeño Rafael Guizar y Valencia, no fue veracruzano, ni siquiera de Misantla, lo que pudiera suponerse por la conjunción copulativa “y” en medio de sus apellidos. Era de Cotija, Michoacán. Es más, habiendo sido obispo de Veracruz, esa investidura ni siquiera la recibió aquí en el Estado, le fue impuesta por el Papa En La Habana, Cuba, lugar donde se encontraba en calidad de desterrado por el gobierno mexicano. Pero los veracruzanos lo hemos aceptado como hijo putativo de nuestro Estado; se le ha santificado, se le ha erigido monumento en la ciudad y se le ha puesto su nombre a una avenida.
Ya estoy pensando en nacionalizarme jarocho de Xoloco, Pue.
viernes, 11 de mayo de 2012
No hay de qué disculparse
Me parece una verdadera equivocación la disculpa del IFE y del productor del “debate” protagonizado el domingo seis de mayo por la noche, por un canal de televisión que forma parte de la industria del entretenimiento, sólo porque la modelo contratada robó cámara.
Si alguien estuvo fuera de lugar, fueron los aburridos candidatos que hicieron “el oso” más escandaloso, faltándose al respeto públicamente los unos a los otros, la una a los otros y uno de los otros a la una. Julia Orayen, la edecán, de origen argentino estuvo de lo más maravillosa en el escaso medio minuto en que cruzó frente a las cámaras. No fue Cuadri el único sincero que la miró con la fuerza con que debe hacerlo un buen ciudadano, también a Andrés Manuel le quedó a tiro cuando Julia le entregaba las tarjetas a Enrique Peña, y el Peje se sorrajó su taco de ojo, sólo que en ese momento, también las cámaras perseguían hipnotizadas a la monumental modelo, y dejaron fuera de cuadro al tabasqueño. Había otras dos damas, la conductora y la candidata, pero después de la pasarela de Julia, a todos se nos olvidó que estaban presentes.
El rostro de la modelo, ovalado, moreno claro, lució enmarcado en un pelo oscuro y lacio, peinado muy a la mexicana, con raya casi en medio de la cabeza, con ello consiguió, ¿quién sabe si a propósito? acercarse mucho a la imagen que los mexicanos tenemos como reina de México y emperatriz de América, lo que lejos de ser un sacrilegio, pudo tenerse como una alabanza. Pero si el maquillaje del rostro tenía algún propósito, no se cumplió porque nadie reparó en él; con lo que seguía después del cuello hacia abajo, perdió importancia lo que había del cuello para arriba.
La actuación silenciosa pero aparatosa de la edecán, parece que se copió del expediente que utiliza Brozo en su noticiero, allegándose a “La Reata” una beldad enmascarada y muda, que no necesita de articular palabra para ganarse una candidatura a cualquier cosa. El truco no es nuevo, una vez ante las cámaras la mujerona, las noticias, los comentarios editoriales, las formalidades y hasta las payasadas de Brozo pierden importancia; así ocurrió en el intento de debate, después del paseíllo de la Orayen, el evento perdió toda importancia. No la tenía de origen, como se fue viendo en su transcurso, cuadrado, acartonado, aburridísimo, sin ninguna sorpresa.
Doña Josefina, la peor de todos, inició y acabó repitiendo el estribillo de campaña con el que nos ha cansado desde el inicio: “Yo quiero ser presidenta porque…” Le faltó imaginación, espontaneidad, gracia, y se metió con Peña Nieto usando las mismas inflexiones de voz para denostarlo, que usó para ensalzarse como honrada.
Peña se despeñó, como lo mencionó Obrador; en la dificultad de maniobra a que obligaba el formato, quiso dar algunos virajes atrevidos en plan de ataque contra López Obrador, y éste lo puso quieto cuestionando incluso su asistencia al evento cuando debería estar en la parte más fresca de chirona, con su padrino Montiel.
Andrés Manuel la pifió mostrando una fotografía al revés, aunque se la sacó diciendo: “el mundo al revés” en plan de crítica del sistema que hemos soportado los ciudadanos mexicanos, pero incurrió también en un error: insistir en lo mismo que ya le conocemos desde hace seis y doce años, desperdiciando un tiempo valiosísimo para presentar un buen plan nacional de desarrollo en seis años, que lo tiene, cosa que no han preparado ninguno de los otros, y algo muy importante: debió pasar lista de los personajes que propone para que formen el gabinete. La pura nómina de ellos convence porque son gente de primera, todos muy reconocidos.
Cuadri fue el ganador del debate; centrado, propositivo, sin meterse con nadie y sin que nadie se metiera con él; ganó la ventaja desde el primer momento en que hizo notar que el encuentro sería entre tres políticos y un ciudadano, aunque antes, ya se había ganado la simpatía del público, echándose un sincero taco de ojo sobre los glúteos de Julia Orayen. Se comentó que, qué lástima que tenga atrás a Elba Esther; pero, eso valdría también para Peña: qué lástima que tenga atrás a Salinas.
Para los que calificaron de frívola la presencia de la edecán en el encuentro organizado por el IFE. Para las que dijeron que a la señora Orayen se le había utilizado como mujer-objeto distractor; les recomiendo que vayan a una sesión típica del Senado, ahí normalmente, las edecanes lucen igual o mejor que la modelo argentina, y nadie se escandaliza, quizá porque los provectos senadores las ven pasar entre sueños, y ya no se levantan ni para decir presente.
Si la dirigencia del partido Acción Nacional, quisiera de veras ganar las elecciones, en el próximo debate iría doña Josefina Vásquez de edecán, y Julia Orayen de candidata.
jueves, 19 de abril de 2012
GILIPOLLAS
Le hubiera pasado desapercibida al mundo entero, la doble moral, la desfachatez, la falta de ética de rey Juan Carlos de Borbón, a no ser por un desgraciado… para él, afortunado para los elefantes… accidente en el que se descaderó andando en una cacería en Botsuana África, cuando es presidente honorario de una sociedad defensora de la vida del planeta. Valdría decirle, parafraseándolo: “Por qué no te mueres”. Porque miren ustedes que a su edad y condición, salir a matar elefantes, es una verdadera imprudencia que denuncia su pésimo estado mental. Y hablo de matar elefantes, aunque nadie lo ha confirmado, porque ni modo que haya ido hasta África a charpear huilotas.
La WWF, Word Wide Fund for Nature, de España, de la que el mentado rey es presidente honorario, está pidiendo, con justificada razón, le sea retirado el emblemático cargo, por ir en contra de los principios de esa fundación. Que entre otras cosas dice: “WWW España se compromete a trabajar por un planeta vivo y su misión es detener la degradación ambiental de la tierra y construir un futuro en el que el ser humano viva en armonía con la naturaleza, Conservando la biodiversidad biológica mundial”. Dice más cosas, pero para el caso esto es lo necesario. Lo menos que demuestra el monarca con una acción tan execrable, es que ya está chocho, que merece que se le haya quebrado un hueso, y que tampoco merece ser rey. Peor aún, nos hace pensar en que las monarquías son anacrónicas, obsoletas, costosas e incompatibles con las democracias y hasta con los circos que respetan la vida de los elefantes, aunque los encaramen sobre botellas, lo que es menos cruel que matarlos a balazos.
Entre 46 y 60 mil dólares se estima que le costó al rey ir hasta Botsuana a quebrarse la cadera, lo que no representaría mucho dinero, si España no estuviera viviendo la crisis en la que está sumida, y si al mismo tiempo no hubieran propuesto un recorte presupuestal a Educación y Sanidad de diez mil millones de euros anunciado por Mariano Rajoy, posible cómplice del despilfarro real; ora sí que la situación económica del país está de la madre patria, lo que agrava la actitud inconsciente de este señor que al pedir perdón dijo que se incorporaría a su trabajo… ¿¡Cual trabajo!? Si es un zángano del panal peninsular. Y todavía el PP, el partido derechista en el poder expresa, como era de esperarse, una justificación a la desvergüenza real, con lo que confirma también que esos partidos que vienen desde el oscurantismo de las ideas que aún pervive en el siglo de las luces, son los emisarios del pasado que patalean, son peligrosos, atrevidos, criminales, y solapan cualquier obscenidad como la que ha representado este réprobo reyezuelo.
El Magnate sirio llamado Mohamed Eyad Kayali, residente en España, dijo haber sido quien pagó la aventura paquidérmica de Carlos de Borbón, no le vale de todos modos, porque no solo es el paseo sino el propósito real de ir a matar elefantes que, en el siglo XXI es un crimen de lesa naturaleza. También habrá que considerar el interés del magnate para costearle al rey una diversión de esa naturaleza, ¿Qué le mueve a ser tan esplendido con ese decrépito señor?
El rey Juan Carlos no tiene antecedentes limpios. Habrá que recordar que a los 18 años, antes de matar elefantes, mató accidentalmente de un tiro de revolver a su hermano Alfonso de Borbón. Juan Carlos es el sucesor de Francisco Franco de penosísima memoria y juró respetar los principios del “Movimiento Nacional” o sea el ideario franquista. La sucesión dinástica correspondía a su padre Juan de Borbón y Battenberg, pero Franco se lo brincó olímpicamente, porque el padre no le era sumiso como el hijo, el conflicto interno en la casa real, que produjo este brinco, aún es recordado en España, y ahora más. Al anunciarse la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, Juan Carlos juró acatar los Principios del Movimiento Nacional arriba mencionados, que no eran otra cosa que la perpetuación del franquismo.
¡Ahora cree que con una anémica disculpa se va a reivindicar! (¿?) Tendría que comenzar por disculparse con los elefantes del mundo entero, después con las asociaciones de defensa de los animales, después con sus súbditos españoles, luego con su vieja la reina que según ha trascendido está enojadísima confirmando que se casó con un gilipollas. Y al final con Hugo Chávez y con nosotros, a sabiendas de que no lo vamos a perdonar. ¡Faltaba más!
La WWF, Word Wide Fund for Nature, de España, de la que el mentado rey es presidente honorario, está pidiendo, con justificada razón, le sea retirado el emblemático cargo, por ir en contra de los principios de esa fundación. Que entre otras cosas dice: “WWW España se compromete a trabajar por un planeta vivo y su misión es detener la degradación ambiental de la tierra y construir un futuro en el que el ser humano viva en armonía con la naturaleza, Conservando la biodiversidad biológica mundial”. Dice más cosas, pero para el caso esto es lo necesario. Lo menos que demuestra el monarca con una acción tan execrable, es que ya está chocho, que merece que se le haya quebrado un hueso, y que tampoco merece ser rey. Peor aún, nos hace pensar en que las monarquías son anacrónicas, obsoletas, costosas e incompatibles con las democracias y hasta con los circos que respetan la vida de los elefantes, aunque los encaramen sobre botellas, lo que es menos cruel que matarlos a balazos.
Entre 46 y 60 mil dólares se estima que le costó al rey ir hasta Botsuana a quebrarse la cadera, lo que no representaría mucho dinero, si España no estuviera viviendo la crisis en la que está sumida, y si al mismo tiempo no hubieran propuesto un recorte presupuestal a Educación y Sanidad de diez mil millones de euros anunciado por Mariano Rajoy, posible cómplice del despilfarro real; ora sí que la situación económica del país está de la madre patria, lo que agrava la actitud inconsciente de este señor que al pedir perdón dijo que se incorporaría a su trabajo… ¿¡Cual trabajo!? Si es un zángano del panal peninsular. Y todavía el PP, el partido derechista en el poder expresa, como era de esperarse, una justificación a la desvergüenza real, con lo que confirma también que esos partidos que vienen desde el oscurantismo de las ideas que aún pervive en el siglo de las luces, son los emisarios del pasado que patalean, son peligrosos, atrevidos, criminales, y solapan cualquier obscenidad como la que ha representado este réprobo reyezuelo.
El Magnate sirio llamado Mohamed Eyad Kayali, residente en España, dijo haber sido quien pagó la aventura paquidérmica de Carlos de Borbón, no le vale de todos modos, porque no solo es el paseo sino el propósito real de ir a matar elefantes que, en el siglo XXI es un crimen de lesa naturaleza. También habrá que considerar el interés del magnate para costearle al rey una diversión de esa naturaleza, ¿Qué le mueve a ser tan esplendido con ese decrépito señor?
El rey Juan Carlos no tiene antecedentes limpios. Habrá que recordar que a los 18 años, antes de matar elefantes, mató accidentalmente de un tiro de revolver a su hermano Alfonso de Borbón. Juan Carlos es el sucesor de Francisco Franco de penosísima memoria y juró respetar los principios del “Movimiento Nacional” o sea el ideario franquista. La sucesión dinástica correspondía a su padre Juan de Borbón y Battenberg, pero Franco se lo brincó olímpicamente, porque el padre no le era sumiso como el hijo, el conflicto interno en la casa real, que produjo este brinco, aún es recordado en España, y ahora más. Al anunciarse la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, Juan Carlos juró acatar los Principios del Movimiento Nacional arriba mencionados, que no eran otra cosa que la perpetuación del franquismo.
¡Ahora cree que con una anémica disculpa se va a reivindicar! (¿?) Tendría que comenzar por disculparse con los elefantes del mundo entero, después con las asociaciones de defensa de los animales, después con sus súbditos españoles, luego con su vieja la reina que según ha trascendido está enojadísima confirmando que se casó con un gilipollas. Y al final con Hugo Chávez y con nosotros, a sabiendas de que no lo vamos a perdonar. ¡Faltaba más!
miércoles, 4 de abril de 2012
LA TORTURA
La privación de la libertad no es otra cosa
que un modo “civilizado” de torturar.
Los legisladores no se ponen de acuerdo, y no se pondrán; porque se les olvida que el suplicio forma parte de la esencia humana, estamos inmersos en él; ni Adán ni Eva se salvaron de la tortura, el mismo Dios los condenó, a una a parir con dolor, y al otro a ganar el pan con el sudor de la frente; desde entonces vivir es un agobio. Solo los que no naces no sufren. Solo los que no trabajan no se angustian.
Hágase la tortura…y la tortura fue hecha. Nace el hombre en medio de la sangre y grita su primera protesta al llegar a este mundo torturado, y aunque la civilización y la cultura han menguando el suplicio de vivir, no lo han erradicado. Los padres somos los primeros torturadores; luego los maestros; más adelante la prójima o el prójimo.
Nos tortura la adolescencia con su irremediable carga libidinal; la madurez con su lastre de responsabilidades y la decrepitud con su fatal declive hacia la muerte; que paradójicamente es la única que no tortura.
La tortura santifica, concede heroicidad, exalta. ¿Cuántos santos y héroes lo son precisamente porque fueron martirizados? ¿Cuántos, en cambio, hombres dichosos han pasado a la gloria y a la excelsitud? -Ninguno: la risa no redime, redime el martirio.
Antes que el “Joven abuelo” Cuauhtémoc, el primer héroe de la Resistencia mexicana: Cuauhpopoca, señor de Nautla, fue martirizado para escarmiento de rebeldes. Quemado vivo por orden de Cortés en presencia del propio Moctezuma. Cuenta la historia que en medio de la plaza mayor, se erigió una pira a la usanza medieval, en una estaca en el centro fue atado Cuauhpopoca. El valiente soportó el suplicio sin proferir palabra. Solo cuando el fuego intenso lo cubrió, un terrible alarido rasgó el silencio vibrátil y el tronido explosivo de su cabeza hizo eco en las escalinatas del templo.
Cuauhtémoc, “único héroe a la altura del arte”, y segundo héroe de la Resistencia. ¿Qué otra acción más destacada le conocemos que la de haber soportado los impulsos callicidas he Hernán Cortés? ¿Cuánto desprecio nos enseñaron nuestros profesores, hacia Tetlepanquetzal señor de Tacuba?, su compañero callitostado que “cobardemente” se desmayó de dolor mientras el Águila Descendente acuñaba su célebre frase: “Acaso estoy en un lecho rosas” (que dicho al canto, es una falsa y zafia atribución).
Nuestros héroes son mártires: Chucho el Roto es un personaje histórico nacional porque soportó una gota de agua cayendo sobre su cabeza en las mazmorras de San Juan de Ulúa. El segurito es un olvidado héroe de la ciudad, porque lo mató la policía a golpes y “buceadas” en el pocito.
Creo en la tortura y en el potro de los suplicios. Los miopes niegan que haya torturas en nuestro país; gustan de verla a la distancia; la aceptan en Irak, en Livia, en las antípodas, pero no en México. Yo creo en la tortura nacional como una institución. Creo en los toques eléctricos en los testículos, en el inmaculado golpe con toalla mojada y en el jaibólico tehuacanazo por la nariz que hace decir que sí aunque sea no; por más que las almas caritativas de los detractores de tormento, recomienden, que el Tehuacán sea de sabores para, cuando menos, darle a elegir al reo de qué se la quiere echar. Creo incluso en el suplicio gratuito de la autoinmolación: en el escapulario de nopales en la manda de rodillas hasta la Basílica o hasta el Cristo del Cubilete; en la peregrinación con frijoles dentro de los zapatos y en el golpe de disciplina espinosa. Creo en los héroes como en los mártires nacionales de la “cristiada”. Creo e los instrumentos de tormento. Creo en Jesús y en Cuauhtémoc y por eso de mi cuello en gruesa cadena de oro, pende una cruz y un anafre.
que un modo “civilizado” de torturar.
Los legisladores no se ponen de acuerdo, y no se pondrán; porque se les olvida que el suplicio forma parte de la esencia humana, estamos inmersos en él; ni Adán ni Eva se salvaron de la tortura, el mismo Dios los condenó, a una a parir con dolor, y al otro a ganar el pan con el sudor de la frente; desde entonces vivir es un agobio. Solo los que no naces no sufren. Solo los que no trabajan no se angustian.
Hágase la tortura…y la tortura fue hecha. Nace el hombre en medio de la sangre y grita su primera protesta al llegar a este mundo torturado, y aunque la civilización y la cultura han menguando el suplicio de vivir, no lo han erradicado. Los padres somos los primeros torturadores; luego los maestros; más adelante la prójima o el prójimo.
Nos tortura la adolescencia con su irremediable carga libidinal; la madurez con su lastre de responsabilidades y la decrepitud con su fatal declive hacia la muerte; que paradójicamente es la única que no tortura.
La tortura santifica, concede heroicidad, exalta. ¿Cuántos santos y héroes lo son precisamente porque fueron martirizados? ¿Cuántos, en cambio, hombres dichosos han pasado a la gloria y a la excelsitud? -Ninguno: la risa no redime, redime el martirio.
Antes que el “Joven abuelo” Cuauhtémoc, el primer héroe de la Resistencia mexicana: Cuauhpopoca, señor de Nautla, fue martirizado para escarmiento de rebeldes. Quemado vivo por orden de Cortés en presencia del propio Moctezuma. Cuenta la historia que en medio de la plaza mayor, se erigió una pira a la usanza medieval, en una estaca en el centro fue atado Cuauhpopoca. El valiente soportó el suplicio sin proferir palabra. Solo cuando el fuego intenso lo cubrió, un terrible alarido rasgó el silencio vibrátil y el tronido explosivo de su cabeza hizo eco en las escalinatas del templo.
Cuauhtémoc, “único héroe a la altura del arte”, y segundo héroe de la Resistencia. ¿Qué otra acción más destacada le conocemos que la de haber soportado los impulsos callicidas he Hernán Cortés? ¿Cuánto desprecio nos enseñaron nuestros profesores, hacia Tetlepanquetzal señor de Tacuba?, su compañero callitostado que “cobardemente” se desmayó de dolor mientras el Águila Descendente acuñaba su célebre frase: “Acaso estoy en un lecho rosas” (que dicho al canto, es una falsa y zafia atribución).
Nuestros héroes son mártires: Chucho el Roto es un personaje histórico nacional porque soportó una gota de agua cayendo sobre su cabeza en las mazmorras de San Juan de Ulúa. El segurito es un olvidado héroe de la ciudad, porque lo mató la policía a golpes y “buceadas” en el pocito.
Creo en la tortura y en el potro de los suplicios. Los miopes niegan que haya torturas en nuestro país; gustan de verla a la distancia; la aceptan en Irak, en Livia, en las antípodas, pero no en México. Yo creo en la tortura nacional como una institución. Creo en los toques eléctricos en los testículos, en el inmaculado golpe con toalla mojada y en el jaibólico tehuacanazo por la nariz que hace decir que sí aunque sea no; por más que las almas caritativas de los detractores de tormento, recomienden, que el Tehuacán sea de sabores para, cuando menos, darle a elegir al reo de qué se la quiere echar. Creo incluso en el suplicio gratuito de la autoinmolación: en el escapulario de nopales en la manda de rodillas hasta la Basílica o hasta el Cristo del Cubilete; en la peregrinación con frijoles dentro de los zapatos y en el golpe de disciplina espinosa. Creo en los héroes como en los mártires nacionales de la “cristiada”. Creo e los instrumentos de tormento. Creo en Jesús y en Cuauhtémoc y por eso de mi cuello en gruesa cadena de oro, pende una cruz y un anafre.
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